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Joan Brossa

Novel·la, 1989

Escultura | Técnica mixta
40,5 x 176 x 46 cm.
JB.0002-

Los objetos de Brossa suelen tener un contenido literario, a veces explícito, otras latente. Se sabe que muchos de sus poemas verbales y muchos de sus poemas visuales juegan con el lenguaje (las letras, si no los fonemas; el alfabeto; ciertas homofonías…) o con la propia literatura. Aquí, la referencia a uno de los géneros literarios por excelencia, la novela, es, o parece explícita; aunque Brossa no la hubiera cultivado nunca en su trayectoria como escritor.

El poeta ya había jugado al menos en dos ocasiones anteriores con una referencia tan concreta como el sustantivo “novela”. En 1965, en colaboración con Tàpies, hizo un libro de artista que contaba la vida de un personaje -una de las misiones de la novela clásica-, pero lo hacía a partir de una serie de documentos oficiales (desde la partida de nacimiento hasta la de muerte) sin rellenar. Es decir, era una novela sin contenido narrativo y en donde el héroe quedaba ausente del texto, aunque el hipertexto lo enmarcara (Ediciones El Mall, diez años más tarde de la aparición de la versión original, hizo una edición facsímil en formato reducido). Más tarde, en 1970, Brossa hizo un poema objeto también titulado Novela, de la serie de los Poemas habitables, también constituido por un libro, en este caso con las páginas en blanco a pesar de que contienen los rastros de unas frases escritas en lápiz que han sido posteriormente borradas.

En el poema objeto de 1989, Brossa vuelve a jugar con el texto y el hipertexto que condicionan la lectura histórica de la novela y el campo semántico donde se inscribe. Pero podemos decir que, contrariamente a aquellas obras anteriores, desarrolladas en un libro, es decir, en el continente habitual de una novela, aquí la imagen se tensiona por voluntad del artista. Brossa, tan amante de los dobles sentidos, de las metáforas y de los rastros perdidos de los significados, hace un objeto muy literal, donde el sentido figurado puede escaparse. ¿O no?

La obra presenta una disposición muy simple: una hélice, y en medio, un pájaro. La inmanencia de la imagen, de la superposición de las dos imágenes, no parece buscar nada en concreto, ¿quizás una alegoría del vuelo? La hélice parece que es de aeronave y el pájaro vuela. Pero como hacía su admirado Joan Miró, en muchas obras cuyos títulos más que explicar las piezas, las subvertían, Brossa contrasta el juego escultórico con un título que sugiere y, al mismo tiempo, restringe el sentido del poema objeto. ¿Una novela?

Podríamos suponer que, mientras que en los dos libros que Brossa hizo con el título “Novela” el autor buscaba poner en cuestión las esencias del género, la propia ontología de la narración literaria; aquí hay un doble juego: por un lado puede orientarse hacia la novela de verdad, -las narraciones de aventuras y, en este posible sentido, el entusiasmo que el poeta sentía por el cine no puede ser ajeno-; el otro juego es para plantear una duda en el espectador; aquí, el título y el contenido visual de la pieza no tendrían más que una relación discordante. Y Brossa, pícaro, reiría ante la perplejidad que podía causar su pieza.

Joan M. Minguet i Batllori


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